Art. Daniel VERDU / EL PAIS del 06/06/2016

Barcelona es el puerto base del Harmony of the seas, el crucero más grande del mundo y símbolo del debate entre beneficios económicos e impacto medioambiental para la ciudad

Lo que llegó ayer a Barcelona no es solo un barco, es una ciudad de más de 9.000 habitantes —7.000 pasajeros y 2.000 tripulantes— que navega por el Mediterráneo hasta octubre. Tiene 72 metros de altura, 366 de largo y 66 de ancho. Su interior esconde 23 piscinas, 20 restaurantes, varios toboganes gigantes, un casino, un teatro para 1.400 personas con un show de Broadway… Para mover las 227.000 toneladas de la bestia, sus motores consumen de 1465138803_922939_1465189656_sumario_normal_recorte1media unos 110.000 litros diarios del combustible diésel más contaminante del mundo. El Harmony of the Seas, la joya de la corona de los cruceros Royal Caribbean, utilizará Barcelona como puerto base hasta el 23 de octubre y cada semana realizará un crucero por el Mediterráneo. Pero su llegada se ha convertido también en el símbolo del impacto medioambiental y urbano para el principal puerto crucerista de Europa. Un debate abierto ya en otras ciudades como Venecia y que se extiende estos días en Barcelona. (…)

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